Nota de la autora:
"El amor maduro sabe transitar entre la pasión de la pareja y la ternura de la maternidad sin perder el equilibrio. Disfrutar de una sexualidad plena y cómplice con el compañero de vida fortalece el vínculo conyugal, creando una base sólida para el hogar. Al cerrar la puerta para cuidar el fuego de la pareja y luego abrirla con una sonrisa para recibir a los hijos, se les enseña, desde el ejemplo, que los padres son un equipo unido, un refugio seguro y un espacio de amor incondicional."
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